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The skin is the largest organ we have. Anatomically, it is the first protection 
barrier that our body has and also an important part in our immune and 
sensory system. But it has also become something that goes far beyond 
the physiological aspect, especially when it comes to its color. The academic Joni Hersch conducted a study where he describes how on average 
in the United States immigrants with the clearest skin color gain 17% more 
compared to those with darker skin, but there are also several studies with 
similar evidence around the world. The color of the skin is still a factor that 
divides and influences decisions and perceptions in different areas. It no 
longer only reflects on racism, but also mixes and confuses with other forms 
of discrimination such as classicism and sexism. Although this phenotypic 
characteristic is part of our identity, it has also become a feeling of differentiation and segregation, a representation of the invisible and visible that divides us, and all based on prejudice and stereotypes. This work is based on 
my own experience with facts of discrimination, where the color of my skin 
represented something that went beyond a physical characteristic. Through 
the use of a scanner (of the same ones that copy documents) I reproduce 
only the color of my skin through the lines that it creates when it reflects the 
light, as a gesture that generate a deep discussion about who we are and 
how we perceive and imagine ourselves and at the same time, others.

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La piel es el órgano más grande que poseemos. Anatómicamente, es
la primera barrera de protección que tiene nuestro cuerpo contra el
exterior, el calor, la luz, las lesiones y las infecciones, y también una
parte importante en nuestro sistema inmune y sensorial. Pero también
se ha convertido en algo que va mucho mas allá del aspecto fisiológico, especialmente cuando se refiere a su color. El académico Joni
Hersch realizó un estudio donde describe cómo en promedio en Estados Unidos los inmigrantes con el color de la piel más clara ganan
un 17% más en comparación con aquellos con piel más oscura, pero
también hay variados estudios con evidencias similares alrededor del
mundo. El color de la piel todavía sigue siendo un factor que divide e
influye en decisiones y percepciones en distintos ámbitos. Ya no tan
solo refleja en el racismo, sino que también se mezcla y confunde
con otras formas de discriminación como el clasismo y el sexismo.
Si bien ésta característica fenotípica es parte de nuestra identidad,
también se ha vuelto un sentimiento de diferenciación y segregación,
una representación de lo invisible y visible que nos divide, y todo en
base al prejuicio y los estereotipos. Este trabajo se basa en mi propia
experiencia con hechos de discriminación, donde el color de mi piel
representaba algo que iba mas allá que una característica física. A
través del uso de un escáner (de los mismos que copian documentos)
y reproduzco tan solo el color de mi piel a través de las líneas que éste
mismo crea al reflejar la luz, como un gesto que generar una discusión
profunda sobre lo que somos, como nos percibimos e imaginamos a
nosotros mismos y a la vez, a los demás.